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Destellos de la oscuridad


  • Una historia que puede ser la de cualquiera.


Por Catalina Lara 

“Tú misma eres quien se limita para lograr la perfección” es la frase que Nina Sayers escuchó de la voz de Thomas Leroy, su profesor de ballet, quien la vio autodestruirse en su intento por lograr una interpretación excelente del papel del cisne negro en la puesta en escena El lago de los cisnes.

            Probablemente también es la frase que muchos hemos escuchado cada vez que pretendemos lograr algo, pero por una cosa o por otra nuestro intento es frustrado por diversas piedras en el camino que, sin darnos cuenta, no nos atrevemos a brincar por pensar que la culpa es de los demás, pero en realidad, la solución está en mirarnos a nosotros y aventurarnos a trascender nuestra propia personalidad para llegar a donde queremos.

            Esto le pasa a la bailarina Nina Sayers, quien vive bajo la protección excesiva de su madre, quien también fue bailarina pero nunca trascendió en su carrera, por tanto, alienta a su hija a bailar y a adoptar cualquier papel en las puestas en escena de la compañía de espectáculos con tal de aparecer en ellas. Sin embargo, Nina es de las personas que no se conforman con cualquier cosa y pelea por obtener el rol protagónico de las representaciones.

            Debido a la sobreprotección de su madre, la joven desarrolla una personalidad tímida y sumisa, lo cual le impide abrir su mente y explorar nuevos horizontes para encarnar diversos papeles, como el del cisne negro, el cual debe ser sensual e irradiar un toque de maldad, lo cual no puede lograrse simplemente con una excelente técnica de baile como la de Nina, sino que es necesario liberarse para sentir la personalidad y poder interpretarla.

            En su intento por lograr una perfecta interpretación, la joven bailarina también debe enfrentar a Lily, una compañera que aunque desea arrebatarle el papel protagónico, la ayuda a sacar su lado oscuro para soltarlo en el escenario y dar una buena actuación.

Sin embargo, hay ocasiones en que Nina se proyecta en Lily, pues la personalidad de ésta es todo lo que la tímida joven necesitaría para encarnar al cisne negro: sensualidad, rebeldía, libertad, inclinación hacia lo prohibido y malicia. Por tanto, hay momentos en que la representante del cisne blanco comparte escena con su enemiga, pero ve en ella su propio rostro.

En su afán de deshacerse de la competencia y los demás obstáculos que le impiden lograr la perfección, Nina comienza a enloquecer y tiene alucinaciones causadas por la presión que en ella ejerce su profesor, quien le aconseja disfrutar de la vida y de su baile para poder lograr la interpretación anhelada, pero como la joven no puede, Lily entra en escena una y otra vez para robarle el papel.



La digna representante del cisne negro termina por ganarse el odio de Nina, quien finalmente despierta en su interior esa fuerza oscura capaz de destruir y que no permitirá a nadie arrebatarle lo que más quiere, ni siquiera a ella misma. El cisne blanco se ensombrece y termina con todo lo que detesta para ver surgir a su verdadero yo, entonces el cisne negro se apodera del escenario y se lleva las palmas de la noche, aunque no viva para contar su momento más glorioso y feliz.

A Nina le cuesta la vida alcanzar la perfección, pero al final, el suicidio valió la pena, pues por fin se descubrió a sí misma y se dio cuenta que los límites no existen más que en la mente de cada quien y que uno es tan libre como quiere ser, sin importar la voz de los demás. Desgraciadamente, se percató demasiado tarde, pero se fue feliz y libre a pesar de haber coqueteado con la oscuridad, de donde por fin sacó su brillo.

El cisne negro es, sin duda, un ejemplo de hasta donde puede llegar una persona con tal de lograr un sueño, de lo destructiva que puede ser la competencia externa pero aún más la interna, y de que los límites los pone nuestro peor enemigo: nosotros mismos. También es una muestra de lo que podemos evitar si descubrimos a tiempo quiénes somos en realidad y qué hacemos en el mundo, tarea difícil pero muy satisfactoria una vez lograda la meta.

Filmografía
El cisne negro (Black Swan), dirigida por Darren Aronofsky, guión de Mark Heyman y Andres Heinz, protagonizada por Natalie Portman, Vincent Cassel y Mila Kunis, Estados Unidos, 2011.

Posted by Laura H. on 19:59. Filed under . You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Feel free to leave a response

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